SUPERLASCIVA @ Niceto Club – 15.07.10
El deseo cabe en un verso
Vísperas del día más frío del año. En Buenos Aires las calles atestiguan la ola polar, semana en que todo pareció más difícil y la rutina se hizo pesada como kilos de nieve. Los escenarios porteños son amantes de los jueves, cuando la semana ya pide tregua. Pero hoy la noche desafía hasta al más animado. Valientes los que salen a las calles una noche así. Y valientes los que suben a un escenario para mostrarle a su público que el invierno puede ser una buena excusa para hacer música.
La gente de Superlasciva es puntual. En Niceto hace casi más frío que afuera. Pero todo eso está por revertirse. El calor de las letras, de las emociones compartidas, y por qué no de algún verano adolescente en Goya, empieza a recorrer los cuerpos cuando esta novel banda del pelotón criollo se hace presente.
Paradójicamente, la lista de temas se abre con “Insolado”, canción que en su segundo disco (Ascensor, 2006) contó con la participación de Manuel Moretti. Es imposible negar la influencia estelar –en el estribillo mucho más visible-, en una historia conocida de desencuentros, y de personas que nunca vamos a llegar a conocer.
Con “Ver las hojas caer”, las melodías simples y bellas nos traen la melancolía de un otoño que ya pasó. Las guitarras dejan entrever acordes muy cuidados, que como en el tema que lleva le nombre del disco, llevan a coros con mucha fuerza.
Es tiempo de Seducciones Violentas (2009), tercer trabajo producido también por el visionario Mariano Esaín. El escenario es desde hace un rato una gran pasarela, de donde suben y bajan músicos invitados que aportan sonidos nuevos, esos que sólo se pueden disfrutar animándose a salir. Somos muchos. Y nos ponemos románticos en una gran versión de “El enjambre”, donde como en una danza amorosa piano percusión y saxo se fusionan amablemente.
Con “Nada de lo que digas” una sinfonía de vientos nos hace viajar a un salón de jazz perdido en el tiempo. Piano y contrabajo se lucen en un solo impecable. Amando personas que no están, para los que están escuchando no debe ser difícil imaginar el humo, las luces tenues, y un grupete de señores que improvisan una jam rockera.
Después, un vicio lógico del rock nacional: el tango que nos ayuda a expresar la bronca. “Tus mambos” ejecuta los mejores vicios de un acordeón que llora una fe rota.
Hoy muchos nos levantamos felices, con la certeza de que hoy hay más gente libre, y que vivimos en un sociedad mucho mejor. Un día en el que quedó claro que distinto también puede ser algo bueno. Llega “Polvo de canción”, y llegan sonidos de liberación, de sufrimiento que no fue en vano y hoy es alegría. Otra vez el Flaco y Fito nos vienen a visitar en una mañana soleada.
La noche sigue, la música nos entibia los corazones fríos. Y así llegan las presentaciones, importantes y también obsoletas cuando las canciones pueden hablar por nosotros.
Para los valientes esto se termina. Nos estimulamos, nos guardamos pretensiones, sabiendo que queda mucho trabajo y disfrute por delante. Porque se puede disfrutar con frio, cuando la música nos abriga y nos lleva por caminos simples, por un toque con vos.


















