LURRIE BELL @ La Trastienda – 12.08.2010

Guitarra, vas a llorar

Amable, con una mirada apacible. Lo que se podría decir un tipo común. Esto, claro, si no supiéramos que estamos ante el mejor de todos. “The man” como dicen los gringos. Acá diríamos “el que la tiene atada”, de verdad.

Esta noche, el romance se va a concretar cuando en La Trastienda suenen los clásicos y algunos de su último disco Let´s talk about love (2009). El excelente guitarrista Max Valldeneu hace las veces de sideman esta noche, junto Guillermo Raíces en el teclado.

Grandes expectativas, que se traducen en la gran cantidad de público que hoy llena la sala. Saben claro, que si ponen atención, si se relajan y escuchan, podrán viajar sin escalas a algún bar de Chicago.

Un elegante señor de traje oscuro y piel brillante sube al escenario para abrir el ritual. Y lo hace sin avisos con “Don´t to lie me”, bien arriba, demostrando de entrada porqué es indiscutiblemente el mejor guitarrista de blues. Tranquilo el hombre, como aquella tarde, con la paz de aquel que no espera más, porque la vida se ha encargado de darle todo –y también de quitarle mucho-. El órgano que anuncia el final del primer tema. “Do you feel the blues?”, pregunta ya en clima. Y un “yeah!” colectivo que le da la bienvenida al gran Mister.

Parece que va a ser una noche eléctrica. Muchos esperan la guitarra acústica que durante la semana vistió de lujo programas de radio y televisión. Pero Bell está feliz, encendido, conectado. Igual que su Gibson.

Lurrie Bell – Messin With The Kid

La noche está muy fría, adentro el aire alcoholizado nos obliga a cerrar los ojos, y parece que todos nos movemos sensuales, al compás tenue de un ritmo compartido.

Un hombre de tradiciones familiares. Y cómo no serlo. Con una herencia semejante, con una niñez rodeada del mejor Blues, el de Albert King, Willie Dixon y tantos otros. Y Lurrie los reversiona como siempre, superando desde hace décadas a sus maestros. “La estoy pasando muy bien” dice con esa voz ronca. Y cómo no creerle. Los ojos le brillan como un nene, y la sonrisa se le borra sólo en momentos de gran concentración, cuando parece estar en trance.

Un “Kleo is back” para limar, donde el teclado apoya con gran estilo una guitarra rasgada y punzante, una constante de este show. Lurrie es humilde como todo grande. Aún en los momentos en que podría seguir luciéndose, (sabe que todos fuimos por él) es suficientemente inteligente para darle espacio a los músicos que están haciendo un rol más que digno, a la altura de las circunstancias.

Conciente de que nada bueno se hace solo en este mundo. Y que aunque el blues hable de soledad, es una experiencia que se comparte, se crea y se disfruta entre amigos. Rafael Nasta (Násta Súper) y Pato Raffo (King Size) se suman para el carnal “Ninetten years old”, donde la sexualidad de una juventud peligrosa por inmanejable se entromete en las cuerdas de este hombre, las vocales de su cuerpo, y las de su cuerpo la guitarra. ¿Será siempre así Lurrie Bell? Es inevitable imaginarse al maestro en la superficie de los problemas cotidianos.

Otra vez cerrar los ojos. Un solo imperdible, glorioso. Si Dios está en todos lados, seguro no se está perdiendo esto.

Lurrie advirtió en varias oportunidades que el Blues no necesariamente debe ser melancólico. También es fiesta, celebración e improvisación, como muchas veces en nuestras vidas. El clásico “Got my mojo working” del genial Muddy Waters es alegre, con una base rítmica infalible, y letras cortas que se repiten, una excusa para que las guitarras hablen por sí solas,  característica blusera por excelencia.

Lurrie Bell – Got My Mojo Working

“What´s this I hear. There´s whole lotta talk”. Se escuchan los acordes de “Messin with de kid”. La Trastienda explota de gente y de energía. Lurrie lo sabe, y lo aprovecha para sacar las mejores notas en un solo final inolvidable. Después se seca la transpiración, se baja, y tranquilo firma autógrafos para todo el mundo. Y dan ganas de preguntarle cómo es, cómo se hace. Nos conformamos con estar ahí y poder viajar por un rato, al interior de su alma azul.