LMO @ Samsung Studio – 30.07.10
Les Mentettes Orchestra o una noche de dulces melodías
Muchas son las bandas que, del 2008 a esta parte, han logrado configurar sonidos refrescantes. Así, estos últimos dos años sean quizás del nacimiento de grandes proyectos, que con mayor o menor difusión han logrado colarse en el escenario porteño, que ama los secretos del boca a boca. Les Mentettes Orchestra sea entonces uno de los reflejos más reconfortantes de este período que también ha parido bandas como Michael Mike, Onda Vaga, Los Reyes del Falsete, o la mismísima Mataplantas.
Aún en el vació de los instrumentos esperando en el escenario, se puede sentir la calidez de una noche que se sabe diseñada para pocos. De entrada, el lugar elegido por la banda predispone al público a entender que esta va a ser una noche apacible, sin sobresaltos. El Samsung Studio es un lugar pequeño, donde caben un poco más de 300 personas. La clara pretensión de remontar a los que allí entran a un The Cavern posmo, o a la bohemia de los bares del Soho neoyorquino se lee en las paredes de ladrillo, las luces tenues y las coquetas sillas que esperan ansiosas.
Al fin, todos suben y se acomodan como pueden, en un espacio que tiene gusto a poco, cuando vemos a los más veinte músicos que entre maderas, cuerdas y viento van a versionar en clave orquestal los temas de los “Mentas” originales.
Aplauden los amigos, la familia y los desconocidos. Se quedó gente afuera, que no pudo disfrutar del excepcional “Fairy tale”, de acordes simples que –bellamente arreglados- nos hablan de amor, de la nostalgia y la pureza de la adolescencia.
Les Mentettes Orchestra – Fairy Tale
“Lazy Boy”, parte de Let´s Mentettes (2008) es la muestra más fiel de la influencia beatle de este híbrido de big band indie y orquesta tradicional, presente también en “Holy Shit”. Mucha cuerda en el prólogo de una sucesión de colores musicales variados, acompañados por las juguetonas voces de Adrián Rivoira y Eugenia Brusa que hacen maravillas juntos.
Y casi emociona pensar el trabajo que habrá llevado que tanta gente se ponga de acuerdo, en un objetivo común que hoy se nota en la calidad de cada nota. El banjo de “Folky”, el citar de “Cosmic Sidewalk” son regalos, pinceladas de un sonido integral que suena aceitado como si hubieran tocado juntos desde siempre.
Y cuando en la soledad el gran Bowie se pregunta “Is there life on Mars?” todos nos ponemos un poco tristes. De repente estamos en el final de una película, y es que tranquilamente podríamos musicalizar los altibajos de nuestra vida con estos temas “Love isnt´easy”, con violines que parecen llorar. Y viajamos tranquilos por estas melodías de ensoñación y pscicodelia. En el pop folk de “Got no Money” se reconoce la recurrencia al vil metal, ese que parece digitar nuestras vidas finitas, y con Pablo Dacal como invitado, es ejecutada una versión de “Ella ya está en la playa” con el sello blue de una noche de muchos colores.
Les Mentettes Orchestra (con Pablo Dacal) – Ella Ya Está En La Playa
Temón de Nina, “Ain´t got no”, seriamente ejecutado por los vientos –los chicos de atrás, que se ven menos, pero se oyen perfectamente-. La magia de “River” –en la voz dulce, envidiable, de Eugenia- nos traslada sin previo aviso al enojo de “Earth Inc.”. Porque el idioma es un refugio, un lugar seguro –como alguna vez dijeran a propósito de su repertorio anglo céntrico-, que permite hablar de temas no tan cómodos, como el negocio de la guerra, otra vez el dinero. Parece que en este mundo no somos mucho sin él.
“Hold On” y “Tell Me” (quién es el indicado, dime, dime!), dos señoras canciones, que llegan para chusmearnos el epílogo de la velada. Una noche en apariencia tranquila, pero en la que pasamos por todos esos climas que Les Mentettes Orchestra sabe recrear. Y así lograr que la mente y el alma bailen, y tarareen felices melodías dulces. Como la menta y el chocolate.


















