GILLESPI @ La Trastienda – 19.08.2010
Un capo(cómico) trompetista
Quizás lo más memorable del paso de Gillespi hace más de diez años por la televisión argenta, sea que gracias a él muchos adolescentes y jóvenes –y porqué no algunos grandotes- conocieron el jazz. Un extravagante colorado de lentes que, con una voz particular y una ironía compradora, hacía de partenaire de Roberto Petinatto. Más de una década pasó desde su primera aparición mediática, pero esa es otra historia.
La que sigue, es la de de Marcelo Rodríguez, que nació en Monte Grande hace 45 años, y que formó parte de bandas históricas como Sumo, Divididos y Las Pelotas. Gillespi, el argentino, que debutó como solista con Ultradeforme (1998), y que este año presenta en La Trastienda su último trabajo discográfico: Gillerama (2010), el primero para Sony Music.
Esta noche, La Trastienda se viste de uno de los géneros y públicos que mejor le sientan: el jazz. Esa música nacida de las entrañas negras del imperio, que hoy estará a cargo además de Patán Vidal en teclados, Baltasar Comotto en guitarras, Norbi Córdoba en bajo, Javier Martínez en batería y “el Cabra” en voz.
Y amerita un párrafo aparte el desempeño de estos hombres. Porque cuando a Gillespi le preguntan por este grupo, con el que toca hace ya tres o cuatro años, él dice que ante todo, son una banda de amigos. Esto no sólo habla de las prioridades con las que se manejan –la destreza musical debería estar siempre a merced de la calidad humana-, sino que también habla de cómo entienden y encaran la música. Entonces, cuando estos amigos se paran en el espacio circunstancial del escenario, lo que hay es la calidez de un sonido aceitado.
Así, sin preludios el primer tema de la velada. Mucho soul, y un solo de trompeta para que sepamos, sin lugar a dudas, con qué nos vamos a encontrar. “Yo soy el más rockero del jazz y el más jazzero del rock”, se define el tipo. Y se nota. En las tonalidades de las guitarras, los temas elegidos, la electricidad de su repertorio. Es que su trayectoria en el mundo del rock nacional se huele y es lo que hace de su música un producto auténtico. Sin embargo, podría decirse que como todo primer amor, que se mantiene impoluto mientras todo lo demás se corrompe, Gillespi ha sabido mantener lo artesanal en su música, algo que sin vueltas exige ese género complejo que es el jazz.
Qué se puede decir de un artista tan multifacético. No será una novedad que es un provocador nato, y que ante todo, lo que mejor hace es comunicar cosas con un sarcasmo encantador. Por eso, los medios son una excusa: escritor esporádico, conductor de radio, blogger. “Tenemos merchandising. Venia mal la mano del jazz, pero desde que fui de invitado a Animales Sueltos, ahora hacemos remeras”, dice mirando a los costados.
Los pequeños monólogos antes y después de cada tema sean quizás un vicio y una bendición al mismo tiempo. Así, demuestra por qué muchas veces el showman excede al músico, haciendo de cada momento un hecho artístico.
A continuación, una lista de catorce temas, a través de los que iniciamos un viaje por diferentes climas y energías. Se destacan las versiones de “In Betweeness”, “I Can´t Help It” (homenaje a Michael Jackson) y el genial “Come together” que pusieron la extravagancia con la que dicen los viejos, se destaca el Gillespi criollo.
Y así, entre chistes cómplices, temas nuevos y amigos viejos vemos ir una noche que seguramente terminará tarde, copa en mano hablando de mujeres, futbol y jazz. O todo lo bueno que tiene la vida.

















