EL MATO @ NICETO – 12.03.2011

Ser más que un nombre original

Sobre la avenida Niceto Vega, ahí donde cruza con Humboldt, pleno barrio de Palermo, se destaca un bloque enorme de cemento rodeado de esferas azules. De afuera parece un boliche, una discoteca, pero los afiches dicen que ahí tocan bandas. Niceto es las dos cosas y más. Es un centro de conferencias, un club, una sala de proyecciones, un set de grabación y un nombre poco original, pero eso hoy es lo de menos, para nombres originales está el de la banda: Él mató a un policía motorizado, para los amigos: Él Mató.

El grupo soporte es Woodie Alien, una banda de Carapachay, con un cantante de voz agudísima, una batería ecléctica y marcadas influencias que provienen de El Lado Oscuro de La Luna. Juegan con los acoples, no queda claro qué es recurso y qué es error, pero no importa, la gente los aplaude y ellos se van conformes.

La planta baja de Niceto está casi llena, hace diez minutos que Woodie Alien y su yogurth folk abandonaron el escenario. Ahora todos esperan a Él Mató, aunque muchos los vieron hace menos de 12 horas, cuando la noche anterior Santiago Motorizado, Pantro Puto, Niño Elefante, Doctora Muerte y Chatrán Chatrán, se presentaron en El Teatro Café Concert de La Plata, su ciudad natal.

Se apagan las luces y por los resquicios del telón se ve movimiento, se advierte una luz azul desde el otro lado y sombras chinescas que deambulan. Empieza la música pero el telón no se abre, lo que suena no está en ninguno de los discos, ¿son ellos? Sí, tienen que ser. En la oscuridad alguien comenta “por esto los que hacen cine siguen tanto a esta banda”. Lo que suena es la canción de amor de Laura Palmer, de la serie de David Lynch, Twin Peaks. Sobre el escenario hay algo más que un nombre original.

Cuando el telón se abre Él Mató golpea con los primeros acordes de “Navidad en los santos”, del disco Navidad en Reserva (2005), su primer EP. Santiago Motorizado balbucea bien pegado al micrófono “Te persigue la policía el día de navidad…”, la canción pertenece al primer disco de la trilogía que completan los EP´s Un Millón de Euros (2006) y Día de los Muertos (2008). Cada uno con una temática definida: nacimiento, vida y muerte.

En muy poco tiempo la banda ha logrado mucho y lo sabe. Melodías simples pero efectivas, sobre el escenario los músicos están estáticos, casi no interactúan con el público, sin embargo la gente se mantiene activa, hay pogo y a veces también mosh, hoy no, hoy hay valla.

Después del primer tema, un “Hola” de Santiago será prácticamente el único intercambio con la gente más allá del importante, del que realmente cuenta, la música. Después del saludo la banda da paso a “Viejo Ebrio y Perdido”, “El Día del Huracán”, “Chica Rutera”, “Diamante”, “Quiero Ver Luz” y “Terrorismo”.

El Mató – Chica Rutera

Entre la gente, se advierte alguien con la camiseta de Estudiantes de La Plata, un valiente o un desconocedor de que la formación completa de Él Mató son hinchas fanáticos de sus archirivales platenses, Gimnasia y Esgrima que, oportunamente, unos minutos antes de que arrancara el recital, acababa de empatar 0 a 0 con Lanús y quedar en descenso directo.

Inclinado hacia adelante, con su fender jazz bass colgado, Santiago Motorizado está en el centro del escenario, flanqueado a su izquierda por Pantro Puto y a su derecha por Niño Elefante, ambos con guitarras telecaster sunburst y secundados por la segunda línea de batalla, Doctora Muerte en batería y Chatrán Chatrán en teclados.

Así pasa la segunda tanda de temas, “Mujeres bellas y fuertes”, “Vienen Bajando”, “Johnny B”, “Amigo piedra”, “El último sereno”, “Día de los muertos” y “Mi próximo movimiento”. La banda prácticamente no varía su posición en el escenario, como tampoco varían los acordes en sus canciones. Tocan fuerte, al frente las guitarras y la distorsión, Santiago Motorizado dice que le gusta que sea así, que el vivo sea distinto, que no suene como el disco, que para eso justamente está el disco.

La banda cierra el show en Niceto con “Guitarra comunista”, “La celebración”, “Prenderte fuego” y “Noche de los muertos”. Se despiden como entraron, sin hacer mucho espamento. Antes de que termine de salir la gente ya limpian y levantan, pasan lampazos y corren cajas, es sábado a la noche y hay que convertir Niceto en boliche. Afuera en la calle ya hacen cola chicas en minifalda y pibes con camisa, los patovicas ponen cadenas y se organiza la taquilla. En Palermo ya no queda nada original.