DREAD MAR I @ Teatro Sala Opera – 14-08-2010
El fenómeno del amor en clave rasta
La sensación es una todo el tiempo: por fin pasó el tren, ese que nos va a levantar sólo una vez en la vida. Y ellos se subieron como ningún otro. Dread Mar I y su banda -los “Guerreros del Rey”- están, fuera de discusión, en su mejor momento. Masividad, éxito, tercer disco más vendido de la Argentina. Cuestiones todas impensables para Mariano Castro, el rastaman de Lanús que logró colocar el género en lo más alto de los rankings. Viví en Do es el cuarto disco, presentado con entradas agotadísimas en abril de este año. El cuarto editado de forma independiente, sin compañías discográficas que apuren y presionen, o que quieran cambiar el mensaje en pos del vil metal.
Y como dirían en el barrio –ese en el que creció el hombre de las dreadlocks eternas-, es corta la bocha. Babilonia nos está ganando por goleada y la solución es una sola (o tres): amor, respeto y unión. Mensaje que Castro difunde en sus letras que combinan el reggae roots, el romanticismo dulzón del bolero y el compromiso de un soldado de Cristo.
Los guerreros ya están en el escenario. En La Plata, el telón de El Teatro se abre y Mariano hace su entrada triunfal. El público, cientos de fieles jóvenes y adolescentes, se encienden con el calor de las canciones nuevas, que ya saben de memoria. El recital arranca arriba como todos esperaban, con los cortes difusión de Viví en Do como “No convencerán” y “Vos y tu maldad” enganchada con “Castigo”.
Promediando el show, no quedan dudas de que la fortaleza de Dread Mar I no se apoya sólo en su profunda convicción –y su capacidad de volcarla en canciones pegadizas-. Su voz dulce y fuerte es su sello distintivo. Un trabajo vocal que se luce en canciones como “Sálvame” (Amor Es) y que le ha permitido ganarse un lugar especial entre los solistas nacionales.
Fuerza de león acusa este seguidor de la religión rastafari que ha construido una carrera sólida. Se afianzó los últimos años a fuerza de trabajo, perseverancia, pero sobre todo de una idea clara: música para elevarnos, amor para salvarnos. En “Mi bendición”, todos corean la verdad de Jah. Una verdad de luz, amor y comprensión absoluta, a veces empalagosa, pero que no suena fingida.
La interminable lista de temas, recorre toda su producción convirtiendo el show en una especie de ceremonia fluida y alegre de casi dos horas. La secuencia “Rayo de Sol”- “En vano”- “Donde Estés” (Amor Es) son los inevitables y más esperados. Estamos sin duda ante uno de los mejores momentos de la noche, entendiendo finalmente porqué mientras muchos intentan, sólo unos pocos lo logran.
A esta altura nadie está quieto. “La noche es oscura y amanecerá. Después de la lluvia el sol saldrá” y cientos de pies se mueven contentos. Pareciera que nada malo puede pasar. Pero abajo del escenario, entre la multitud, algunos empujones que no son pogo. Castro frena sin dudar. “El que no entendió el mensaje se tiene que ir a la casa”, dispara. Con un bis para no defraudar, vuelven a escena. El hit radial “No corras” (Vivi en Do) y “Promesas” (Hermanos) Dread Mar I da por terminada una noche en la que, aunque algunos lo nieguen, el respeto fue el centro de la fiesta.


















